jueves, 22 de julio de 2010
Hasta luego
miércoles, 7 de julio de 2010
Nada
A lo que iba, esta mañana he terminado todo lo relacionado con la facultad, entre lo que se incluye un trabajo sobre el libro de Carmen Laforet, "Nada", de la asignatura de Literatura Española a partir del 39: posguerra, exilio, dictadura, etc. Se trata de un comentario crítico y algunas reflexiones acerca de la obra. Os lo dejo íntegramente, resumen, comentario crítico y reflexión final:
Resumen de la obra
Nos encontramos en una Barcelona después de la guerra. Andrea es una joven que llega a la ciudad con el fin de empezar sus estudios universitarios. Llega con la ilusión de conocer una ciudad nueva, una ciudad que despierta toda su curiosidad y en la cual lleva pensando mucho tiempo como una ciudad por descubrir. No pasa mucho tiempo cuando se da cuenta de que las cosas no van como ella esperaba. Llega a una familia bastante “extraña” para su juicio, por lo menos para lo que ella esperaba. Una abuela ceñida a la más cerrada de las maneras, incluso demasiado para tratarse de época de Franco, unos familiares que han acabado locos después de la guerra, una casa en la que la comodidad brillaba por su ausencia...en definitiva, un ambiente apropiado para quitarle cualquier halo de curiosidad a una inocente chica de dieciocho años.
La represión y el “encarcelamiento” que lleva Andrea en la casa se personifica en la figura de su tía Angustias. Tía Angustias tenía un fuerte nivel de posesión con Andrea. Cada vez que iban a dar una vuelta por la ciudad sus palabras más repetidas eran: “no hagas esto, no mires a éste, etc.”. En la casa su actitud con ella era igual, no le dejaba que se entrometiera en ningún asunto que se estuviera tratando. Angustias era a Andrea lo que Francisco Franco a España en ese momento.
Tía Angustias se marcha de la casa, esto supone una gran liberación para Andrea, incluso en la casa se llega a notar el cambio. Andrea coge sus cosas y se instala en la habitación de Angustias, que no era gran cosa pero cualquier cambio a mejor, por mínimo que fuera, le daba la vida.
El tiempo va pasando y Andrea empieza a entablar amistades en la facultad. Destacamos la amistad con Ena, una chica de familia acomodada en la que verá su particular vía de escape a toda la vida que lleva en la casa. Además, ahora que tía Angustias se ha marchado, Andrea es un poco más libre y puede permitirse escapadas con Ena y Jaime, el novio de Ena. Juntos van conociendo la ciudad, van al monte, a la playa...Andrea se siente joven, ahora sí se siente una chica en su primer año de Universidad, sin las ataduras de su familia, por lo menos en esos momentos, porque cuando llega a la casa la situación es muy diferente.
Destacamos también la figura de Román, su tío, un personaje pintoresco donde los haya. Es muy diferente al resto de personajes de la casa, y podemos apreciar el gran poder de persuasión y de manejo que tiene sobre el resto de habitantes de la casa, llegando a provocar violentas peleas entre su hermano, Juan, y su mujer, Gloria, que llegaban frecuentemente a fuertes maltratos por parte de Juan. Román es un artista en la sombra, que llega a conocer a Ena, la cual estaba muy interesado en conocerlo, ya que hace mucho tiempo su madre llegó a estar enamorada perdidamente de él. El objetivo de Ena era enamorarlo para luego dejarlo sin ni siquiera permitir que Román la toque y abandonarlo, como hacía con otros jóvenes, lo cual era su principal entretenimiento.
El acercamiento de Román con Ena hace sospechar a Andrea, sobre todo cuando descubre que Jaime ha abandonado la ciudad. Al final descubre las verdaderas intenciones de Ena, antes mencionadas, lo que tranquiliza a Andrea y hacen que se reconcilie con su amiga.
Ena acaba abandonando Barcelona, por motivos del trabajo de su padre, y se marcha a vivir a Madrid. Esto deja a Andrea sin su principal apoyo en la ciudad, y sin su última vía de escape, ya que Pons, un joven con el que se juntaba últimamente junto a su grupo de personas “bohemias” (pintores, escritores...) y con el que esperaba marcharse lejos y poder enamorarse de él, también acaba por esfumarse, ya que no termina de conectar con el ambiente que rodea a este chico, y se siente ridícula junto a él.
Román, de un día para otro y sin previo aviso, se suicida. Esto provoca un shock tremendo en la casa, e intensifica los problemas que ya existían previamente: los maltratos de Juan a Gloria se intensifican, Andrea se siente aun más vacía si cabe...sobre todo cuando termina por asimilar que Román se “ha marchado” y que nunca volverá.
Pero cuando peor estaban las cosas para nuestra protagonista recibe una carta de Ena, en la que le dice que tiene trabajo en el despacho de su padre, en Madrid, y que la esperan con los brazos abiertos. Andrea no se lo piensa y marcha a Madrid, abandonando Barcelona, sus frustrados sueños, sin nada interesante que contar, o al menos eso es lo que ella pensaba en ese momento...
Comentario en profundidad de la obra
En primer lugar empezaremos por situar contextualmente la obra. Andrea llega en tren a Barcelona, a la Gran Estación de Francia. Por aquí ya podríamos empezar a comentar, y es que en la posguerra española, que una joven llegara en tren a Barcelona para empezar estudios universitarios, ya nos dice que esta joven pertenece a una clase media de la sociedad, como mínimo. Ya que hemos empezado con Andrea, y aunque esto aparezca más adelante en la obra, de ella se nos dice que ha estudiado en un colegio de monjas, lo que termina por confirmar que la clase de Andrea es la media, como mínimo.
Me llama la atención que desde el principio se nos venda a Andrea como a una mártir, sólo por el hecho de que la casa donde va a residir mientras estudia no se asemeje con lo que ella esperaba de la ciudad. Los aútenticos mártires, para mí, son aquellos que ni siquiera tenían dinero para entrar en la Universidad, los que trabajaban más de doce horas en el campo para sacar a su familia adelante. Andrea, en mi prisma particular de juzgar a las personas, sería una de las chicas más privilegiadas de su ciudad. En la página 25 podemos leer esto:
“- Ya sé que has hecho parte de tu Bachillerato en un colegio de monjas y que has permanecido allí durante casi toda la guerra. Eso, para mí, es una garantía. Pero...es muy difícil la tarea que se me ha venido a las manos. La tarea de cuidar de tí, de moldearte en la obediencia...¿Lo conseguiré?”
Palabras de tía Angustias a Andrea. Esto nos dice que aunque Andrea se haya educado en colegio de monjas...no ha vivido la auténtica represión. Esto empezará a vivirlo en la casa, donde tía Angustias será quién dirija la batuta de su educación y haga de Andrea una mujer ejemplar, como se entendía que debía ser una mujer en aquella época: “Eres una niña de buena familia, modosa, cristiana e inocente. Si yo no me ocupara de tí, tú en Barcelona encontrarías multitud de peligros”.
Las descripciones que aparecen de la casa son muy “barrocas”, por decirlo de algún modo: ropas negras, como de luto continuo, tez pálida...contrastes significativos y descripciones oscuras. Pienso que es la manera de describir la sociedad por parte de la autora, personificada en los personajes que componen la casa. Incluso asemeja al gato con la familia, un gato negro, cómo no.
Angustias es , sin duda, el personaje que refleja sobremanera la sociedad de la época. Aunque Juan es el que maltrata a su mujer, Gloria, Angustias la describe de esta guisa: “Tu tío Juan se ha casado con una mujer nada conveniente. Una mujer que está estropeando su vida...” Es decir, está defendiendo o justificando el maltrato de un hombre a una mujer, algo muy propio de la época. Algo así como “algo habrá hecho para ser golpeada”.
También vemos reflejado lo que hemos dicho anteriormente acerca de ser una familia “cerrada”. Lo apreciamos en las palabras de tía Angustias hacia Andrea: “No vuelvas la cabeza – decía Angustias -. No mires así a la gente”. Observamos una gran represión hacia la mujer. El que una joven de dieciocho años no pudiera mirar a su alrededor para conocer simplemente un poco más la ciudad, es un claro ejemplo de la fuerte represión que se vivía en aquella época.
Un claro síntoma de esta inutilidad de la persona es el paso inútil del tiempo: “¡Cuántos días sin importancia! Los días sin importancia que habían transcurrido desde mi llegada me pesaban encima, cuando arrastraba los pies al volver de la Universidad”. El que diga Andrea que le pesaban los pies al volver...es una forma de querer decir que quería tardar lo máximo posible en llegar a casa, su particular “infierno”. Ese era su infierno y no la ciudad, como le decía Angustias. En aquella casa su vida no tenía sentido, el paso del tiempo daba igual...tal y como se podía sentir cualquier ciudadano durante el franquismo.
Juan, quien maltrataba a Gloria fuertemente, quiso ser militar, y al no poder ingresar se marchó a la legión, al Tercio de África: “¿Tu sabías que Juan quiso ser militar y, como le suspendieron en el ingreso de la Academia, se marchó a África, al Tercio, y estuvo allí muchos años? Son palabras de la abuela hablando bien de Juan. Era normal que su madre lo defendiera, pero quizás esto nos diga que Juan es una persona que defendía al régimen, luchó durante varios años en la legión, comandada por Francisco Franco.
Román también estuvo en el bando de Franco. Era un espía infiltrado con los rojos: “¿Tú sabes que Román tenía un cargo importante con los rojos? Pero era un espía, una persona baja y ruin que vendía a los que le favorecieron.” Estas son palabras de Gloria. Aquí quiero exponer una especie de metáfora que he percibido en la obra: Juan maltrata a su mujer, Gloria, son una pareja, un matrimonio significa unirse en una persona. Al igual que las dos españas, la España de Franco maltrata a la España “roja”, al igual que hace Juan con Gloria. Gloria representaría la antítesis de Juan, la antítesis de la idea del régimen en general.
En algunas partes de la obra, Gloria clama a Andrea expresiones del estilo: “Yo era bonita, era guapa y graciosa, yo antes gustaba a los hombres, pero ahora...”, al igual que España en otra época brillaba mucho más de lo que lo hace en la posguerra...
Otro gran dato histórico lo encontramos en un pequeño discurso que hace la abuela a Gloria: “Cuando vino un miliciano a registrar la casa, yo le enseñé todos mis Santos, tranquilamente. <<¿Pero usted cree esas paparruchas de Dios?>>, me dijo, <
*Cuando menciona al miliciano se está refiriendo a la Milicia Confederal, una milicia popular, organizada durante la Guerra Civil Española por la CNT y FAI, que tuvo un importante papel en la Revolución Española de 1936. Tras el alzamiento del ejército del 18 de julio de 1936 se formaron, en las zonas donde fracasó la sublevación, grupos armados de voluntarios civiles organizados por los partidos políticos y los sindicatos que se unieron a los restos de las unidades regulares del ejército y las fuerzas de seguridad estatales que permanecieron fieles a la República. La formación típica de estas milicias espontáneas fue la columna. Importante señalar que la mayoría de los integrantes de las columnas eran anarquistas, los cuales eran antimilitaristas (muchos incluso habían sido insumisos al servicio militar) pero la situación bélica les abocó a ingresar en las milicias.
La abuela, en parte, está defendiendo en cierto modo a la democracia. Se podría expresar como algo así: “Tengo la libertad de ser religioso, no puede venir nadie a dictarme lo que debo o no debo pensar. Soy libre de pensamiento”. Está exaltando la libertad religiosa. No relacionaría directamente a la abuela con un pensamiento fascista...quizás si, pero quizás sea por la educación que ha tenido desde pequeña. Una abuela que vive en tiempos de posguerra se supone que ha nacido alrededor de 1860, 1870...el que siendo abuela sea una abuela cristiana no debe achacarse a que sea una abuela fascista, si acaso tiene un pensamiento fascista “involuntario”, “NO elegido”.
Esto se puede apreciar en el consejo que le da a su nieta, Andrea: “Pero te gusta ir sola, hija mía, como si fueras un golfo. Expuesta a las impertinencias de los hombres. ¿Es que eres una criada, acaso?...A tu edad, a mí no me dejaban salir sola ni a la puerta de la calle.”. Podemos comentar varios aspectos de este párrafo. En primer lugar la inferioridad de las mujeres frente a los hombres, como si no se pudieran defender por sí mismas. En segundo lugar le llama criada, como signo de menosprecio. Como dijimos al principio del comentario, esto refleja la clase a la que pertenecen, y que no se debe rebajar al nivel de una “simple” criada. En la frase subrayada apreciamos la ceñida educación a la que la abuela fue sometida de pequeña. De ahí vienen sus pensamientos retrógrados y su pensamiento religioso, fruto de una educación basada en la religión cristiana como pilar fundamental.
Andrea se mezcla claramente en dos mundo durante la obra, con leer este párrafo lo entendemos claramente: “Me juré que no mezclaría aquellos dos mundos que empezaban a destacar tan claramente en mi vida: el de mis amistades de estudiante con su fácil cordialidad y el sucio y poco acogedor de mi casa”. Andrea se avergüenza de la vida que está viviendo ahora. Se está acostumbrando a vivir en un ambiente burgués y no hay nada que le avergonzaría más que el que sus queridas amistades descubran el ambiente en el que vive. Ambiente, por otra parte, muy común en las casas de la época, no sé de qué se extraña la chica. No entiendo qué más quiere, siendo universitaria en plena posguerra, perteneciente a una clase social media y con amistades burguesas...la mayoría de personas que a su edad vivieron esa época darían lo que fuera por ser Andrea en esta obra.
Aun así, quizás la represión que vivía Andrea sobrepasaba algunos límites, y es que la castigaban por querer salir sola a la calle: “Me encontraba algo así como en prisión correccional, pues Angustias me había cazado en el momento en que yo me disponía a escaparme a la calle de puntillas”. Se encontraba presa en su propio hogar, ahora es cuando estaba conociendo realmente la sociedad en la que le estaba tocando vivir, por muy buena que fuera la familia de la que procede. Le está tocando conocer las dos caras de la moneda: la alegre clase alta y la carcelaria represión social.
Se hace ver en la obra que Andrea, en ocasiones, no tiene suficiente dinero para seguir la “vida” que hace con su amiga Ena. Esto era debido a que en cuanto recibía su pensión mensual no dudaba en gastarlo en pocos días en cualquier capricho que se le antojaba. Además, al ser su amiga Ena de clase media – alta, Andrea se las deseaba para continuar su particular “ritmo de vida”. Así, Ena se lo pagaba todo a su amiga: “Yo no tenía dinero para una taza de café. Tampoco lo tenía para pagar el tranvía ni para comprar castañas calientes a la hora de sol. Y a todo proveía Ena. Esto me arañaba de un modo desagradable la vida. Todas mis alegrías de aquella temporada aparecieron un poco limadas por la obsesión de corresponder a sus delicadezas”. En este párrafo apreciamos la importancia de orgullo, de apariencia, que predominaban en la época. Aunque no fueses...NADA, debías intentar aparentar ser ALGO, lo suficiente como para “estar a la altura”. Al ser Ena su única vía de escape a su triste vida, todo lo que hiciera para estar cómoda con su amiga era poco, aunque el resto del mes no tuviera ni para comer. Su orgullo y su “dignidad” valía más que cualquier cosa.
Un tema que ha llamado especialmente la atención es el tema del maltrato. Juan pega continuamente a Gloria de una manera salvaje, despiadada. Descarga todo su dolor, sea por el motivo que sea, contra su mujer. Lo peor no es eso, lo peor es que Gloria parece tenerlo asimilado y nos muestra frases como ésta: “La otra noche me pegó Juan por su culpa. Por su culpa nada más”. Es decir, si su marido le pega tiene que ser por algún motivo. Es algo de lo más bochornoso que se puede encontrar por aquella época.
La primera parte del libro culmina con la marcha de Angustias. Algo que se va a entender como una especie de liberación en la casa. Román la despide así: “Me alegro de que se vaya Angustias, porque ahora es un trozo viviente del pasado que estorba la marcha de las cosas...Que nos molesta a todos, que nos recuerda a todos que no somos seres maduros, redondos, parados, como ella; sino aguas ciegas que vamos golpeando, como podemos, la tierra para salir a algo inesperado”. Este fragmento “filosófico” de Román nos da a entender que con la marcha de Angustias, estas aguas estancadas van a poder seguir su curso, y liberar a la casa en parte de esta represión que ejerce Angustias, directamente sobre Andrea e indirectamente sobre el resto, con su cerrada actitud. Propia, en cierto modo, de la época en la que viven.
Se marcha Angustias y con ella se marcha también el miedo al “qué diran” de Andrea, que vive esta historia como testigo involuntario. Ella se cree y se muestra diferente al resto de habitantes de la casa, no se siente partícipe en sus sentimientos, sólo se limita a observar y a escuchar todo lo que pasa en la casa, como testigo directo de los hechos, pero intenta involucrarse lo menos posible. Esto sucede, en parte, por la manera en la que Angustias ha intentado educar a Andrea, para que no se entrometa en ningún asunto. Ella tan solo es “una señorita joven, inocente, inferior, y no se debe meter en los asuntos que no le incumben”. Esto va a cambiar con la marcha de Angustias.
La segunda parte empieza dándonos a entender que aunque Angustias se ha marchado y Andrea se ha instalado en su antigua habitación, no va a tener toda la libertad que ella quisiera: “<
También volvemos a recordar esa obsesión por aparentar lo que no se es o lo que no se tiene, aunque se tuviera que pasar hambre durante el resto del mes: “Había cobrado mi paga de febrero, me lancé a la calle y adquirí en seguida jabón bueno, perfume y también una blusa nueva para presentarme en casa de Ena, que me había invitado a comer”. Andrea quiere, ante todo, aparentar, como la mayoría de ciudadanos españoles de la época. Mucha apariencia, y poca esencia. NADA.
A continuación paso a comentar una de las cosas que más me llaman la atención, y es que si tan empeñada está la autora del libro en querer reflejar lo que era la sociedad y lo vacías que eran las vidas de las personas...no llego a entender muy bien qué pintan personajes como Jaime, el cual tiene un gran coche, viene de muy buena familia...y es muy admirado por todo el mundo que le rodea: “¡Qué días incomparables! Toda la semana parecía estar alboreada por ellos. Salíamos muy temprano y ya nos esperaba Jaime con el auto. La ciudad se quedaba atrás y cruzábamos sus arrabales tristes, con la sombría potencia de las fábricas”. La vida de Andrea no era tan triste, quizás aparentaba tan bien que ni se notaba en qué casa vivía. Qué fácil era la vida en plena posguerra, según Carmen Laforet, claro.
En este tramo de la obra la vida amarga de Andrea en la casa queda en un segundo plano. En este momento del libro Andrea se lo pasa bien en Barcelona, junto a su amiga Ena y Jaime. Comienza a juntarse con un grupo de bohemios, pertenecientes todos a la clase burguesa. Me llaman la atención porque son niños ricos que quieren aparentar no serlo, justo lo contrario que Andrea. Podemos destacar frases como: “Es un mundo completamente bohemio...allí no existen convencionalismos sociales” (cuando Pons le describe a Andrea el sitio al que van a acudir) o “Mi padre no me comprende...¿Cómo me va a comprender si sólo sabe hablar de almacenar millones? Lo que venía diciendo, niños ricos que reniegan de sus familias porque sólo piensan en ganar más y más dinero. Supuestamente renuncian a eso, pero siguen acudiendo a banquetes sociales y tienen un estudio propio para pintar, componer...Tengo que destacar esto porque esta parte del libro no me ha gustado para nada. ¿Qué pretende la autora describiendo primero a Jaime y ahora este grupo de supuestos bohemios? ¿Por qué tanto empeño en describir a la clase burguesa y acomodada? ¿Dónde ha quedado la miseria y la pobreza de la posguerra? Voy a decir donde ha quedado; la autora sólo se dirige a los mendigos para mostrarlos como seres despreciables: “Era un viejo <
Se me olvidaba comentar otro de los temas que “pululan” por la obra, el machismo. En este fragmento de Román, el tío de Andrea, se atisba perfectamente: “¡Bien, Andrea! Veo que estás hecha una mujercita...Me gusta pensar que tengo una sobrina que cuando se case sabrá hacer feliz a un hombre. Tu marido no tendrá que zurcirse él mismo sus calcetines ni darle de comer a sus críos.”
Primero el tema de los maltratos y ahora esto refleja a la perfección el papel de la mujer en aquellos de atraso moral, en los que la mujer quedaba siempre en un segundo plano, degradada con respecto al hombre.
Hablando de maltratos, casi en la página siguiente en la que aparece el fragmento de Román presenciamos la enésima escena de malos tratos de Juan hacia Gloria, siendo la situación cada vez más violenta: “La puerta cedió a su empuje y oí los gritos asustados de Gloria cuando Juan se abalanzó sobre ella para darle una paliza. El niño, que estaba calladito en el comedor, empezó a llorar también con grandes lagrimones”. El introducir al niño en la escena puede ser un recurso para aportarle un poco más de crueldad si cabe a la escena.
Entre las distintas escenas o partes del texto que me han llamado la atención, también quiero destacar esta, ahora explicaré por qué: “La calle ardió en gritos durante mucho tiempo, pues se encendieron dos o tres hogueras. Los muchachos saltaron sobre las brasas. La gente se dispersaba hacia las verbenas.” Muchachos saltando...verbenas, se sigue describiendo ese ambiente maravilloso de posguerra, el único lado puedo que se podía sacar de esa época, si es que se podía librar alguno...esto empieza recordar un poco a la serie “Cuéntame”: familias felices con coches, gente de fiesta, verbenas...privilegiados de la época.
A continuación vemos como Andrea es una burguesita encerrada en un ambiente hostil con su familia: “Faltaban tres días para la fiesta de Pons. El alma me latía en la impaciencia de huir. Casi me parecía querer a mi amigo al pensar que él me iba a ayudar a realizar este anhelo desesperado”. Pons quizás ni le gustase, pero al ser su único medio para intentar escapar de esa situación se aferraba a él como un clavo ardiendo, como último recurso. Andrea era burguesa, se sentía encerrada en ese ambiente familiar tan cerrado, tan fascista. Andrea, por una temporada de su vida, había sufrido lo que podía sufrir cualquier ciudadano normal diariamente en su casa, eso ella no lo soportaba.
Sobre este fragmento sobran los comentarios: “Sabía que unos minutos después habría de verme dentro de un mundo alegre e inconsciente. Un mundo que giraba sobre el sólido pedestal del dinero y de cuya optimista mirada me habían dado idea las conversaciones de mis amigas. Era la primera vez que yo iba a una fiesta de sociedad.”
La gente sigue hablando de dinero y más dinero: ”¿Pero usted se da cuenta de lo que puede hacernos ganar la guerra en este caso? ¡Millones, hombre, millones! Sacar dinero de la guerra...algo un poco inoportuno tratándose de la época en la que estamos.
Andrea también habla de otros aspectos que me han gustado un poco más, como en este discurso en el que quiere decir algo así como “quién nace lechón, muere cochino”: “Me parecía que de NADA vale correr si siempre ha de irse por el mismo camino, cerrado, de nuestra personalidad. Unos seres nacen para vivir, otros para trabajar, otros para mirar la vida. Yo tenía un pequeño y ruin papel de espectadora. Imposible salirme de él. Imposible liberarme”. En lo subrayado está el núcleo de esta expresión, y, en general, el eje por el que toda sociedad gira. Unos nacen para vivir: aquí, vivir quiere decir vivir BIEN, sin ningún tipo de pobreza ni impedimento que te pueda arruinar la vida; otros para trabajar: se está refiriendo a la mano de obra, al trabajador, que desde que nace está predestinado a ser una hormiguita de la sociedad; otros para mirar la vida: aquí tendríamos a Andrea , la cual ha salido decepcionada de la fiesta de Pons. Su sueño de poder escapar lejos de aquella casa se han visto truncados, y ahora se vuelve a sentir en la misma situación, sola, sin ser NADA, sólo una espectadora del transcurrir de los acontecimiento. Pero con lo que nosotros debemos quedarnos es con las dos primeras expresiones: unos para vivir, otros para trabajar, el resto son lamentos de una pobre adolescente aburguesada.
En esta segunda parte del libro que acabamos de comentar, hemos descubierto a una Andrea liberada tras la marcha de tía Angustias, una Andrea que empieza a juntarse con gente con la que ella cree que encajaba, una clase privilegiada. En esta parte hemos leído la descripción de una sociedad afortunada, que no está sufriendo para nada lo que la mayoría si sufría, tratándose de los tiempos que se tratan. Andrea, de nuevo, es testigo de todo esto, en realidad ella no es NADA aquí, sólo una simple espectadora.
Se da el enésimo maltrato de Juan a Andrea, que intenta rebelarse pero que de nuevo es golpeada violentamente por su marido. Aunque empieza a despertar en Gloria un poco de sentido común: “¿Te das cuenta de que no puedo vivir aquí? No puedo...Me va a matar, y yo no quiero morir. La vida es muy bonita, chica.” Palabras que transmiten pena por parte de Gloria, se está dando cuenta de que está tirando su vida a la basura, pero no tenía más remedío, a una mujer en esa época...si le ha tocado un marido así, hay poco que hacer. Sólo le queda el exilio a la pobre mujer.
Y cuando parecía que Gloria podía rebelarse, aparece de nuevo la figura de la abuela para “poner las cosas en su sitio”: “<
Como dijimos unas páginas antes, Andrea no es una más del rebaño, Andrea es una testigo involuntaria de los hechos. De nuevo se identifica como alguien diferente a ellos: “Di un portazo como si yo fuera igual que ellos. Igual que todos...”. Andrea para nada puede ser una simple salvaje como su tío, o una mujer desesperada como Gloria. Para Andrea, ella no pertenece a este ambiente.
Además, aunque Andrea había perdido casi toda esperanza de salir de allí, seguía esperando un milagro: “Me parecía que el suelo, bajo mí, iba a empezar a trebidar impulsado por algún oculto motor y a llevarme lejos...a abrirme nuevamente los horizontes. Este anhelo repetido siempre.”
Después de tanta historia y de tanta aventura y desventura por parte de Andrea, su amiga Ena, parece verla como cuando la conoció, no ha cambiado en NADA: “Al volver la esquina te encontré al fin. Estabas apoyada contra el muro del jardín de la Universidad, muy pequeña y perdida debajo de aquel cielo tempestuoso...Así te vi.” Prácticamente así es como la describió Ena cuando la conoció en la Universidad. Nos quiere decir que no ha evolucionado en nada, que este paso de su vida apenas le ha servido de nada, sólo se quedará en una simple anécdota.
Ahora entramos en el desenlace de la historia. Ena se marcha a San Sebastían a veranear (qué lujazo) y después iría a Madrid debido al trabajo de su padre. Familia típica burguesa. Andrea pierde toda esperanza de huída, y para más inri, su tío Román se suicida, lo que marcaría el camino hacia el final del libro.
La muerte de Román no hace más que aumentar los problemas de la casa, entre ellos los maltratos de Juan hacia Gloria. Podemos llegar a leer estas palabras de Gloria: “Dice que Román se le aparece todas las noches para aconsejarle que me mate...”. La locura domina toda la casa. Ante esto, a Andrea no le queda otra que resignarse. Pero...iba a ocurrir una cosa que lo cambiaría todo. Andrea recibe una carta de Ena ofreciéndole trabajo en Madrid en el despacho de su padre. Andrea, al fin, puede liberarse de esa casa y entrar de lleno en una familia burguesa, con un trabajo burgués.
Una de las últimas palabras de Andrea en esa casa son: “De la casa de la calle de Aribau no me llevaba NADA”...
Para Andrea, este camino infernal no ha supuesto nada para ella, sólo sufrimiento. Esta no es la vida que le corresponde a Andrea, por eso no se lleva nada de la casa, quiere olvidar todo aquello cuanto antes. Es como si dijéramos...que quiere borrar su pasado, quiere hacer la vista gorda ante toda la miseria que ha vivido.
Como dato interesante, hay que apuntar que el que Román haya muerto suicidándose no es casualidad. El suicidio estaba visto como algo “NO cristiano”, y pienso que era la única manera por parte de la autora de justificar el comportamiento libertino de Román durante toda la obra: tildándole de persona NO cristiana.
Reflexión final
Para terminar, quiero comentar la fuerte censura que había para poder publicar un libro en suelo español en la posguerra. La mayoría de escritores tenían que echarse al exilio para que uno de sus libros pudiera ser impreso. En cambio, este libro, “Nada”, fue impreso en los Talleres Gráficos de Agustín Núñez, en la C/París, 208. Barcelona. En enero de 1951. Es decir, un libro que supuestamente quiere reflejar la realidad cotidiana de la época es editado en el mismo suelo español, con toda la censura existente...parece un tanto extraño. No reflejará tanto cotidianidad si encima se ha llevado un Premio Nadal. Quiero decir, para que este libro haya podido ser publicado, debe ser lo suficientemente clasista y lo suficientemente falseante como para que Franco pudiera permitir que se imprimiera en su querida España. La realidad que refleja este libro es una realidad que la mayoría de españoles no han tenido la suerte de vivir. Sólo se atisban algunas pinceladas a la miseria, pero mal vistas y merecedoras de desprecio por parte de la protagonista.
Me parece muy bien que se puedan expresar otros valores personales, y que la sociedad esté vacía, que no piensan en NADA...pero no me parece tan bien que se le quieran sacar al título de libro algunos significados generales, descripciones vagas y fáciles, sin profundizar en la lectura del libro.
He dicho anteriormente que le dieron el Premio Nadal, que precisamente se inauguró con este libro, en 1944. Un premio otorgado por Ediciones Destino, en cuyo catálogo figuran insignes escritores de nuestra literatura, como Camilo José Cela, delator de opositores al régimen durante el franquismo y censor del mismo régimen.
Actualmente esta editorial pertenece al Grupo Planeta, cuyas participaciones destacan en medios de comunicación como la radio, con Onda Cero, el cual permite intervenciones de diversos fascistas como Federico Jiménes Losantos, y en prensa escrita con La Razón, de línea editorial conservadora y carácter monárquico. Creo que habiendo mencionado a Cela y ahora estos dos medios, no merece la pena continuar hablando de los Premios Nadal. Ahora se entiende perfectamente por qué se permitió la edición de este libro y, sobre todo, por qué lo premiaron con el Premio Nadal.
Para concluir, hay que destacar que esta obra quizás pueda ser en parte autobiográfica por parte de la autora, y es que hay muchas similitudes entre Andrea y Carmen Laforet, aunque ella lo ha negado en continuas entrevistas. Las dos marchan a estudiar letras con 18 años a Barcelona y las dos abandonan sus estudios. Y si esto fuera poco, las dos tienen Madrid como siguiente destino. Carmen Laforet se casaría allí.
Podríamos decir, quizás, que Andrea está equivocada cuando dice en la obra que no se lleva nada de la casa. Podría decirse que lo que ese lleva es una historia que contar, una historia que cuenta Carmen Laforet y que materializa en un libro, “Nada”.
Así, Carmen Laforet no estaría denunciando en su libro la sociedad española en general, en cuanto a miseria y a sufrimiento se refiere, sino que estaría denunciando otros valores, más bien personales, como la soledad, la falta de personalidad, la ambición, la hipocresía, etc. Es otra forma de reflejar la sociedad, lo suficientemente correcta políticamente para que se pudiera editar en la misma España franquista, pero no hay que caer en equívocos de que Carmen Laforet refleje la sociedad española en su libro, solamente refleja una determinada manera de pensar y de vivir, es solo una pequeña parte de la sociedad, que se encuentra dentro de la parte de los “privilegiados”, por decirlo de algún modo. Es una obra, a mi modo de ver, de denuncia ética y moral, y de ningún modo de denuncia social.
lunes, 14 de junio de 2010
Un exilio de puta madre
A todos los que hemos estudiado literatura y a los que lo estamos haciendo en este momento...siempre que se nos habla del exilio de este gran poeta, se nos pinta todo como muy complicado, muy "chungo", muy barroco, por decirlo de algún modo, aprovechando que tengo un examen de literatura renacentista y barroca el miércoles. La primera imagen que nos aparece en el buscador "google" al buscar la palabra EXILIO es la siguiente:
Recuerdo que ya usé esta imagen para explicar la nula diferencia que había entre nuestra emigración en los años 60 y la que recibimos ahora en nuestro país, procedente de los países africanos. ¿Alguno se imagina al gran Rafael Alberti de esta guisa? Yo por lo menos no.
Se nos vende como un personaje comunista, que siempre ha luchado por la causa antifascista, contra el gobierno de Paquito Franco. Pero claro, cuando las cosas se ponen feas yo me piro a Buenos Aires y ya cuando vuelva que me den una placa, algún cargo...y ya me busco la vida por España, reconocido como un gran escritor (que no te digo yo que no) y como un sufrido exiliado de mi patria durante años. Exiliado, pero...¿Dónde se nos exilió Rafalito? Me limitaré a mostrar una imagen de cómo llegó a nuestro país:
El gran poeta Rafael Alberti (ojo, ante todo que prime el talento, que nadie se lo va a poder discutir nunca) pasó su largo exilio entre Chile, Buenos Aires y finalmente Roma (anda que se va a exiliar en Guatemala o en Luxemburgo). A Chile es llevado por su compadre Pablo Neruda, donde un puerto con algún que otro barco y alguna que otra..."comodidad" les espera. Ante todo hay que decir que Alberti pertenece a la generación del 27, más conocida como la generación de los señoritos de la literatura. Quizás por eso se explique todo.
Ante todo no quiero que se confundan mis palabras y se piense que discuto la ideología de Alberti, ya que está claro que siempre estuvo apoyando la causa comunista y antifranquista durante la Guerra Civil, lo único que me escuece un poco es que al hablar de estos escritores siempre se les idealice como los grandes luchadores intelectuales de la época, cuando fueron de los pocos que tuvieron la suerte de pasar un exilio DE PUTA MADRE, con todas las facilidades del mundo, esperando que la tempestad se tornara en calma, mientras que los auténticos luchadores y los que siempre han seguido al pie del cañón no tuvieron la misma suerte, y fueron aniquilados uno a uno, mientras esta élite de nuestra literatura tostaban su piel en centroamérica.
La generación del 27 es una generación con un talento indiscutible. Pero, por todo lo que han vivido y sobre todo por la manera en la que han vivido, para mí, siempre serán catalogados como los "señoritos de la literatura".
Lo que he querido decir con todo esto es que al hablar de exilio se debe hablar de dos tipos de exilio: el que tuvieron que pasar los ciudadanos de a pie, los trabajadores comunes...y el que tuvieron la oportunidad de pasar los señoritos de nuestro país, entre los que se encontrarían todos estos literatos, llámese Alberti, Neruda, Altolaguirre...este último creo que hasta grabó una película estando en el exilio, llegando incluso a ganar algún que otro premio en el Festival de Cannes, ¡qué lujazo! Aun así, se tiende a equiparar en intensidad y sufrimiento a los dos exilios, algo totalmente equivocado y que puede llevar a confusión.
Las únicas películas que casi llegan a protagonizar mis abuelos son algunas de este estilo: "Cómo llegar a ser casi fusilado yendo tranquilamente en tu mula" y otra tan memorable como "Ser pobre en el franquismo y vivir para contarlo". Ninguna de ellas premiadas en ningún festival...
domingo, 6 de junio de 2010
El pueblo quiere hablar, pero no puede, o no sabe...
Al pueblo le gustaría hablar, pero no encuentra la manera. Actualmente, la ignorancia que tenemos que soportar, en la que todos debemos entonar el mea culpa, de que se piense que sólo haya dos partidos capaces de llevar un país...cuando algunos dirigentes no saben controlar ni sus propio partido, es la que nos ha llevado a esta situación, que iba a llegar, tarde o temprano, pero siempre acabamos metiéndonos hasta las costillas en el fango. En este sistema bipartidista vivimos en un bucle constante: el partido X nos mete en la crisis, gana el Y y parece que nos saca; el Y nos vuelve a meter en crisis y el X parece que nos saca, etc, etc, ETC...y todo esto es con que la gente se conforma. No sabemos ver más allá...
Tampoco digo que votemos a Unión Partido y Democracia, ese grupito que se las quiere dar de 3º partido en discordia pero que viene a vendernos la misma historia de siempre: yo mando sobre tí, te contrato, te exploto...y te doy una mierda por tu trabajo. Bienvenidos al eterno sistema capitalista.
Aunque nos duele y nos sintamos impotentes, es el sistema en el que hemos elegido vivir. Algunos se preguntarán: ¿Cómo es que yo he elegido vivir así? ¿Cómo es que he elegido estudiar 10 años de mi vida, con máster incluido, para ser contratado como becario y con algo de suerte ser algo más que un sin techo? Pues sí amigos, es la dura realidad. El mundo en general no entiende que la voz que debe predominar en todo congreso, en todo debate, es la voz del pueblo. Juntos somos muchísimos mas, seríamos capaces de cualquier cosa que nos planteásemos.
Estamos obligados a ser mano de obra de cualquier empresa o Estado que se precie, meto el Estado en esto ya que pienso que una de las empresas más crueles que existen es la administración pública.
Los dos bandos se pelean. Hablo de la izquierda, representada por el PSOE, y la derecha, representada por el PP. Somos tan catetos que no vemos nada más, somos los más inútiles de Europa. Mientras seguimos peleándonos por quién será mejor o por quién ganará las elecciones, nosotros seguimos pudriéndonos y aumentando parado a parado la bochornosa cifra que día a día sigue subiendo como la espuma. Nos hace falta un cambio radical que dudo mucho que algún día cercano se dé. Sueño con que llegue ese día, y que pueda vivirlo aunque sea en mis últimos instantes de vida...pero sería la manera en la que más feliz podría morir. Habría muerto dejando a mis generaciones un legado de prosperidad y en una sociedad llena de posibilidades.
Hablaba hace pocas entradas del tema de la antigua emigración a Alemania. Pues os digo una cosa, muy poquito falta para que nos veamos así y tengamos que salir pitando pal' norte que nos las pelamos. En Grecia ya andan quemando sucursales bancarias y dándose de hostias con la policía...hace poco leí que después de Grecia las siguientes candidatas a colocarse en la antesala del "3º mundo" eran España y Portugal. Ya parece oírse de lejos el camión de los bomberos...
Un abrazo españolitos!
lunes, 24 de mayo de 2010
Inyección de moral
Sé que todos estaréis maldiciendo a vuestro destino,a vuestros apuntes, a vuestros profesores...tenéis mucha razón, pero el límite de todas estas quejas está en la satisfacción que se siente al terminar. La sensación de libertad, bienestar...sobre todo si la cosa ha salido bien, pero salga bien o salga mal, solamente el mero hecho de haber terminado nos ofrece una sensación inigualable. De todas formas, siempre nos quedará septiembre...jeje.
Ahora quiero hacer un llamamiento a todos esos eternos quejicas, y deciros que penséis por un momento en la suerte que tenéis de poder estudiar lo que queréis, de incluso haber tenido la posibilidad de que vuestros padres os paguen los estudios fuera de casa, de todas las facilidades que tenemos por haber nacido en la época en la que hemos nacido, por vivir en una familia que nos ofrece todo lo que pedimos, que nos quiere...sólamente por eso debemos llegar a nuestra casa con las mejores notas. Es el mejor regalo, la mejor recompensa que podemos ofrecerles después de todo lo que han puesto de su parte.
Una imagen dice mal que mis palabras. Sólamente por lo que podéis ver abajo debéis hacer todo el caso del mundo a estas palabras:
¿Donde os localizáis? Seguro que ahora los centímetros que pensáis que tiene vuestro tocho de apuntes ha bajado un poco.
Nada más, entrada breve, que aparte de para dar los últimos alientos de ánimo, sirve para excusarme por la ausencia de entradas en los últimos días. El blog resurgirá cuando nuestras mentes sean liberadas.
¡A por todas!
sábado, 15 de mayo de 2010
20
Quiero que esta entrada sirva a modo de pequeño "resumen" de los momentos que califico más importantes a lo largo de mi vida. Esos momentos o incluso ráfagas que nunca podrás olvidar, aquí los quiero compartir con vosotros. Seguro que más de uno encuentra similitudes con su propia vida, y sí, a otros les parecerá extrañas algunas cosas que iré mencionando.
Dicho esto, comenzaremos con los primeros recuerdos. La primera imagen que recuerdo en toda mi vida es mi comienzo en el colegio, preescolar, con cuatro o cinco años...anterior a eso no recuerdo nada de nada. Y mira por donde, para comenzar con esta desastrosa vida no es casualidad que el primer momento que recuerde fue cuando me hice la pierna pedazos, creo que me la rompí por dos o tres sitios diferentes. No sé el tiempo que llevaría exactamente en el colegio, sólo sé que ahí comenzaba mi andadura por este camino sinuoso que es la vida, lleno de trampas por todos lados, ¡sí señor! Por la puerta grande. Ahí aprendí que lo primero que tienes que hacer al caerte es levantarte, aunque tenga que ser el chico de la ambulancia el que te levante.
Continuaremos con otro momento del preescolar, mítico. No se les ocurría a otra cosa a mis primeros compañeros de clase que llamarme mariquita porque me habían puesto en una mesa llena de niñas. ¿Qué paradoja eh? antes eras un mariquita y ahora cualquier chaval firmaría ahora mismo por estar en esa mesa. Qué momento tan traumático, hasta que no me uní a su banda para tirar bolas de barro al despacho de la jefa de estudios no dejé de ser un mariquita. Paradójicamente también, son veinte años de mi vida sin haber tenido una pareja más o menos conocida, no sé si es porque no me aguantan o no aguanto, pero bueno, de eso hablaré más adelante.
Avanzamos rápidamente hacia la primera comunión. Recuerdo que días antes algunos compañeros de clase habían ido con su álbum de fotos vacilando a todas las niñas de lo guapos que salían...yo no quería ser menos. Estaba deseando que me hicieran ese álbum de fotos para enseñárselo a Silvia, mi "primer amor", por cierto amor frustrado e imposible, ya que Alberto se me adelantó...jejej, ahí empezaban mis experiencias traumáticas con los ex-novios y novios de las niñas. Volviendo al asunto, estaba deseando escuchar de la boca de Silvia un "uy, qué guapo" al ver las fotos, con eso sería el niño más feliz del mundo. Pero amores aparte, otra de mis máximas motivaciones para hacer la comunión eran los preciados regalos, ese mando vibrador para la playstation, esos maletines de lápices de colores, ceras y rotuladores que creo que aún siguen en cualquier armario, perdidos, incluso sin abrir. Seguro que todos tenemos más de un maletín de ese tipo, ¿o no? creo que lo único que llegué a utilizar de esos maletines fueron los preciados sacapuntas redondos, altatamente cotizados en las esferas pueriles. Cuenta la leyenda que si lo dejabas más de cinco minutos sin vigilancia en tu mesa...tu sacapuntas redondo desaparecía para siempre.
Pasada la comunión e incluso la primaria, que por cierto al final la pasé sin pena ni gloria, ya que después de cinco años llenos de "destacas", que eran esas crucecitas pequeñas que te ponían al lado del aprobado que venía a decir que eras un crack, el último año (6º) la cagué un poco, lo recuerdo perfectamente. Aún no sé por qué, del motivo no me acuerdo, sólo sé que el último tramo de curso no me dio por hacer ningún puto ejercicio que me mandaban para casa. Cuando ya me pasaba de la raya la maestra me ponía una notita en el cuaderno con aquello de: "Alejandro lleva varios días sin hacer las tareas, bla, bla bla...". Pero chavales, ¡no contaban con mi astucia! A la maestra no se le pasaba por la cabeza que un chavalín de doce años pudiera llegar a falsificar la firma de su propia madre, enseñárselo a la maestra, y, a continuación, borrarlo todo, porque llevaba un tiempo fijándome en que la maestra no escribía el mensaje con su bolígrafo, sino que se lo pedía al alumno al que le iba a poner la nota. Inteligente de mí, siempre llevaba conmigo ese mítico bolígrafo que podías borrar "fácilmente" (sí, después de casi cargarte el cuaderno en el intento) con la goma que traía en la parte superior. Pues sí, al final me pillaron la mentira, casi acabando ya el curso (¡casi!). Sólo os digo que mi madre era un tanto...temperamental, de ahí podéis sacar vosotros vuestras propias conclusiones.
Con más palos que gloria llegué a la E.S.O. El instituto...¡el temido instituto! Qué nervios, no había estado tan nervioso desde que le enseñé el álbum de fotos de mi comunión a Silvia...y escuché eso de: "uy, qué guapo". Todo aquello era tan...carcelario. Para muestra un botón:
No he podido encontrar una foto más grande del pasillo, pero creo que así os podéis hacer una idea de la estructura del I.E.S Gran Capitán. Lo más inquietante viene ahora, cuando os muestra la foto de una cárcel auténtica:

Espeluznante, ¿no creéis?
Pues en esa particular cárcel he pasado casi la mitad de mi vida, desde los doce a los diecinueve años. Con un 1º de E.S.O aceptable, con ningún sobresaliente pero tampoco ningún suspenso. Muy diferente todo a los años venideros, y es que mis suspensos en el segundo trimestre de 2º de E.S.O sumaban la considerable cifra de siete. Aún no se me olvida la charla que me dio mi profesora de matemáticas en el pasillo, ella y yo a solas: "Alejandro, ¿te pasa algo?", ¿qué si me pasaba algo? que estaba en la peor clase de la historia del instituto, y como bien sabemos todo lo malo se pega, y más cuando tienes tan poca personalidad con trece años y te dejas llevar por todo. Tuve la suerte de tener unos padres que me pusieron en vereda, un hermano que siempre me animaba a que estudiara (por esa época él estaba en mitad de la carrera de psicología, en Granada precisamente), y también tenía una hermana que...bueno, la perdonaremos porque ella en ese momento tenía veinte años, los que yo tengo ahora, entiendo que aún no hubiera madurado y sólo se dedicara a dar por culo y a poner en contra siempre a mis padres, no sé con qué fin, con qué objetivo, pero la mamona (desde el cariño) lo conseguía. Lo peor es que incluso en estos tiempos lo sigue intentando, con veintisiete años que tiene. Desde este blog te digo: Para ya, ¿no? déjame vivir tranquilo. Entiendo que sea una persona fácil de envidiar, pero ya no lo veo normal.
Al final recuperé todas en el tercer trimestre y pasé a 3º de E.S.O, donde me volví a confiar y seguí con mis andadas. Por lo menos ya no eran siete suspensos, eran cinco. Por lo cual, la misma cantinela de siempre: zapatazos de goma por aquí, zapatazos de goma por allá, niño olvídate del ordenador y de salir durante todo el trimestre...etc, etc. Lógico, las volví a recuperar todas.
Hay que decir "a mi favor", que la época de 2º, 3º de eso era en la que empezabas a salir por ambientes más "turbios" de la vida, malas influencias, malas compañías...que como no tengas una buena familia que te apoye en casa a saber donde acabas.
A partir de 4º creo que fue cuando empecé a cambiar un poco, y ese curso lo aprobé con menos problemas que los anteriores, parecía que empezaba a "madurar" un poco, con primera salida al extranjero de mi vida incluida. El destino nada menos que Bruselas (Bélgica), con una especie de campamentos europeos a los que tuve la suerte de ir gracias a mi hermano. Una experiencia inolvidable. Pero...otra de esas cosas inexplicables volvieron a aparecer en 1º de bachillerato. Resumiendo, diré que repetí el curso, cuando perfectamente podría haberlas recuperado en septiembre, ya que sólo me quedaron tres asignaturas y con dos suspensas aún podías pasar de curso. Pero claro, todos los suspenso vinieron de que me puse a currar en pleno mes de abril, cuando la gente empieza a ponerse con los libros y apuntes. Era una época en la que no tenía motivación por estudiar nada, en la que sólo me importaba salir lo máximo posible, beber mucho, tener muchos amigos y conocer a muchas chavalitas.
Tonto de mí. En pleno verano...cuando todo el mundo estaba disfrutando de su juventud yo me veía encerrado trabajando en una asquerosa cafetería, porque no estaba interesado por estudiar...en ese mometo me di cuenta de lo tonto que estaba siendo, me dije a mí mismo que al empezar el nuevo curso iba a estudiar como el que mas y me iba a sacar el bachillerato de un tirón.
Así fue amigos, cuando digo algo tan convencido siempre acabo cumpliendo. Pocos exámenes suspendí a lo largo de todo el bachillerato. Sinceramente, y no es por dármelas de nada...creo que no suspendí mas de tres o cuatro exámenes en los dos años de bachillerato. Eso sí, tampoco saqué unas notazas. Aunque, de todo el bachillerato, me quedo sin duda con ese pedazo viaje a Tenerife, uno de las mejores semanas de mi vida, sin exagerar en ningún momento. Tuve la suerte de ir con toda la gente que quería que fueran a ese viaje, vaya pandilla nos juntamos...otro viaje inolvidable. También me quedo con el viaje de dos semanas que pude hacer a Reino Unido, conociendo ciudades como Londres, Cambridge, Nottingham...gracias a una beca que otorgaba la Junta de Andalucía.
Ya que he empezado con los viajes, tengo que mencionar obligadamente el que hice con mi hermano a Lituania. El país puede sonar un poco a raro o a desconocido más bien, pero sinceramente, lo catalogo como el mejor sitio en el que he estado. Me sorprendió muy gratamente, sobre todo los paisajes IMPRESIONANTES, tales como estos:
De película, ¿verdad? También se podían disfrutar otro tipo de monumentos, y es que, desde la más profunda pena de mi corazón, siento decir que pude conocer a una comunidad femenina aún más guapas que las cordobesas: las lituanas. Lo que yo pude ver por ahí no era normal, algo raro ocurre en ese país. Sería digno de un estudio en profundida por parte del mismísimo Iker Jiménez.
La verdad es que he tenido la suerte de conocer a gente fantástica en cada viaje que he hecho, será por eso que me gusta tanto viajar y por lo que quiero seguir haciéndolo durante todo el tiempo que me lo pueda permitir, ya sea económica o físicamente. Se puede decir que es, sin duda, una de mis grandes pasiones: ciudades como Barcelona, Madrid, Valencia, e incluso ciudades tan olvidadas como Teruel o las exóticas Islas Canarias...en España, y países como Bélgica, Inglaterra, Lituania...forman un currículum más que respetable, que espero seguir rellenando durante todo el tiempo que me sea posible. Concretamente, este verano tengo pensando algo con una personita...con la que estoy a expensas de ver lo que me dice. Ya sabes, de tí depende que este blog tenga una entrada más este verano Albita! jajaj.
Volviendo al tema, mi 6'12 de media entre bachillerato y selectividad dicen mucho, más que mucho, lo dicen TODO. Esa nota ha marcado el devenir de mi vida, ya que quizás, con un puntito más, ahora estaría estudiando otra cosa, y sí, a lo mejor mi vida sería muy parecida en una carrera o en otra, pero el camino que seguiría con una o con la otra sí que sería muy diferente. Pero bueno, pensaba que todo iba a ser un fracaso y al final hasta me acaba gustando donde estoy ahora. Se puede decir que he tenido curso. La mayoría de la gente a la que le pasa esto acaba por rendirse, renunciar y tirarse uno o dos años sin saber lo que hacer. Se puede decir que tuve buenos reflejos para hacer lo correcto en uno de los momentos más difíciles de mi vida. Lo califico de tal porque durante toda mi vida, por muchas que me habían quedado o por mucho bachillerato que repitiera, siempre acababa haciendo lo que quería con mi vida. Cuando me enteré de que no estudiaba lo que quería en un primer momento, fue el primer momento de mi vida en el que me sentí como si no dependiera de mí mismo, me sentí impotente...esa sensación era nueva para mí.
Y ahora...no hace falta que siga, porque toda mi vida desde ese momento hasta ahora lo he ido contando en este blog. Ya conocéis mis andaduras por Granada, lo bien que me va en la carrera, las tapas que me he comido, los problemas económicos, las paranoias mentales de cambiarme a Córdoba o seguir en Granada (que por cierto, confirmado casi 100 % que seguiré en Granada, ya lo comentaré con más detenimiento en alguna próxima entrada)...etc, etc. Espero que siga siendo así durante mucho tiempo. Creo que la escritura es una forma de demostrar conocimiento, y siempre que exista el conocimiento existirá la vida.
Como habéis podido leer, no he mencionado en toda esta pequeña "autobiografía" a ningún amor, que la mayoría de la gente ha tenido. Bueno sí, mi primer amor...pero coño, ya me entendéis, ¿no? No sé si sentirme afortunado o desdichado, pero no voy a proseguir con este tema sentimental, ya que tengo pensado comentarlo en profundidad en alguna entrada futura. Ya sabéis, la típica entrada que no tiene desperdicio.
Espero no haberos aburrido mucho!
martes, 4 de mayo de 2010
Cruel manipulación
No hablo de otra cosa que de la manipulación que ejercen diversos medio de comunicación, especialmente la televisión, sobre nuestros débiles cerebros, acostumbrados a tragar todo lo que nuestros ojos ven sin preguntarnos "por qué".
Para explicar esta cuestión me serviré de varios ejemplos, como por ejemplo, valga la redundancia, de algunas series de televisión tipo "Cuéntame" o tipo "Amar en tiempos revueltos". Los que estáis leyendo esto estaréis pensando que si se me ha ido la pinza o qué tendrá que ver con todo esto una serie tan premiada y tan "inocente" como "Cuéntame". Tiene que ver y mucho.
No puede ser que en una serie con tanto índice de audiencia aparezcan cosas como las que aparecen. Obviando los detalles sin importancia como que en cada bar haya una máquina de café poniendo cafés en perfectas tazas (venga, coño, que es 1960, que el café de puchero era lo más moderno que había), nos centraremos más bien en los detalles importantes, como por ejemplo que cada familia tenga su mítico seiscientos aparcado en la puerta de casa, que todos vivan felices y coman perdices, todos los días su barra de pan en la mesa viendo la televisión. Pero coño, ¡que incluso se pegaban sus siestas tan panchos! ¿es acaso esa la puta realidad que vivían nuestros padres y abuelos? quizás la de algunos pocos sí, pero la gran mayoría de familias se las veían putas para conseguir llevarse algo decente a la boca para almorzar, si es que tenían el concepto que tenemos ahora de "almorzar", que ese es otro hilo del que también podríamos tirar. Y eso de tener televisión...pase, pero coño, que tener un coche en aquella época era como, qué se yo, tener un yate amarrado en pleno Puerto Banús. Que sí, que también algunos lo tendréis, quién sabe.
Si quereis que resuma, "Cuéntame" sería lo equivalente a que ahora, en el año 2010, hagamos una serie para intentar reflejar la realidad cotidiana de cada ciudadano y el protagonista de la serie sea Jaime de Marichalar, que las vacaciones típicas sean todos los veranos en Mallorca y que en la puerta de casa tengan un Porsche Challenge de 340 cv. Vamos hombre...y no pasaré a hablar de "Amar en tiempos revueltos" porque en cuanto ví a una mujer con un vestido que bien se podría comprar ahora la mismísima Duquesa de Alba cambié de canal en un acto reflejo.
Pero bueno, hay que decir que nosotros no somos los únicos seres manipulados, en los años 60 - 70 la manipulación psicológica era aún más dura, con películas del tito Alfredo Landa, como por ejemplo la graciosísima (ay que me troncho de risa) "Vente a Alemania, Pepe". Sí señor, la más real imagen de la emigración española de los 60. 100 % realidad, 0 ficción...me parto y me mondo.
He aquí el cartel de la dichosa peliculita:
Hagamos una comparación con algunas imágenes REALES de la emigración española en los años 60:
Pero esto no es lo peor, lo peor es que parecemos olvidar demasiado pronto todas estas imágenes, de las que no hacen más de 50 años, y que ahora, cuando vemos llegar a España numerosas pateras repletas de inmigrantes, soltamos comentarios y decimos tantas barbaridades que me dan ganas de llorar. ¿Acaso éramos nosotros más limpios, más inteligentes o simplemente superiores en algún aspecto a los que vienen ahora a nuestro país? Volvamos a hacer comparación:
=
Pero...¡si somos idénticos! es más, nosotros estábamos aún más hacinados que ellos. Aunque bueno, a decir verdad si que hay una diferencia: ellos vienen en patera, nosotros íbamos en tren, pero vamos, más o menos igual de apretaditos que ahora, y todos, absolutamente todos, con una mano delante y la otra detrás.
Lo que quiero decir con todo esto es que me produce mucha pena que la gente sólo mire hacia adelante y olvide el pasado. Hay un dicho por ahí que dice que ni el futuro ni el presente existen, que sólo existe pasado, ya sea cincuenta años atrás o hace sólo un minuto, todo lo que vivimos es pasado y más pasado. Y es que olvidamos demasiado pronto lo que hemos sido, lo que he hemos sufrido y lo que una cantidad de hijos de puta nos han hecho pasar. Como bien dice uno de mis profesores en la facultad, si el infierno no existe debería existir, sólo para que una gran cantidad de indeseables y de innombrables se pudrieran en él.
En fin, nosotros seguiremos siguiendo series, viendo películas sin preguntarnos si de verdad todo lo que se nos cuenta es la pura realidad, y las altas esferas seguirán dando premios y más premios a estas basuras televisivas y cinematográficas. Nosotros a lo nuestro, a nuestra crisis, a seguir despotricando contra un partido u otro, sin darnos cuenta de que solo somos marionetas para una sociedad en la que no hemos elegido vivir, pero que aceptamos sin más dilación.
Sin más, sed felices, nosotros que podemos. Seamos felices por todos aquellos que no pudieron, por todos aquellos a los que un balazo en la nuca no les dejo ni siquiera intentarlo. Comamos, por todos aquellos que no tenían ni para una barra de pan y bebamos por toda la sed acumulada durante años y años. Nosotros tampoco hemos elegido esta vida, sólo ha sido un simple golpe de suerte tener una familia que nos quiere y protege y un techo donde dormir, sin pasar penurías para comer y beber todo lo que se nos antoja. Así que no presumamos tanto de vivir como vivimos, como ya he dicho, es sólo un simple golpe de suerte...